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Ruta en moto: Marruecos

Recorriendo en moto el Atlas y Desierto del Sáhara

El sueño de Marruecos

Hacía poco más de un mes que había cumplido los 60 años cuando inicié este viaje, que para mí era un viaje especial, un viaje épico. Y no tanto por el destino en sí, sino porque desde que tenía 20 años soñaba y planeaba con vivir una aventura en el desierto, en Marruecos. Y ahora a los 60 veía cumplido ese sueño que tuve a los 20, era mi aventura de los 20 años cumplida a los 60 años.

Primer día

El grupo con la bandera de Tomelloso en las dunas del Desierto del Sáhara
El viaje

Así que un viernes de finales de marzo, a eso de las 7 de la mañana nos pusimos en marcha cuatro motos, mi sobrino Raúl, sus amigos Álvaro y Manuel y yo. Nuestro primer objetivo era llegar a Algeciras para allí coger un ferry que nos transportará hasta Marruecos.
Desembarcamos en el puerto de Tánger Med y nuestra intención era ir a dormir a la ciudad de Chefchaouen pero debido al gran retraso que tuvo el ferry se nos echó la tarde encima y decidimos quedarnos a dormir en Tetuán.

Berebere sujetando la bandera de Tomelloso en la Cárcel Portuguesa

Segundo día

Vista de una escalinata en la ciudad azul de Chefchaouen, Marruecos
Chefchaouen

Al día siguiente empezaba nuestra aventura en Marruecos, nos dirigimos a la bonita ciudad de Chefchaouen donde pasamos la mañana visitando las calles azules de esta ciudad, una bonita ciudad enclavada en las montañas del norte de Marruecos. En este primer día fue cuando nos encontramos con ese gran cambio cultural y social que tenemos a una sola hora en ferry. De pronto te ves en un país tan distinto a lo que conocemos en Europa que te sorprende ya que es un gran choque y da sensación de que has retrocedido en el tiempo.

Vista del valle repleto de vegetación a los pies del Atlas, Marruecos

Otra cosa que me sorprendió mucho es que el norte de Marruecos es verde, con montañas, ríos, bosques y prados, algo que no me esperaba, ya que cuando piensas en Marruecos, lo que te viene a la mente son desiertos, secarrales, montañas marrones, aridez y sin embargo estábamos viendo un paisaje que bien podría ser del norte de España. Este día lo acabamos en la ciudad de Meknes donde descansamos y preparamos el gran salto del día siguiente hasta Merzouga, el desierto.

Hombre con casco de moto dándole la mano a un mono junto a la carretera al paso por el Atlas, Marruecos

Pero todavía nos quedaba atravesar más montañas verdes y algo muy espectacular, los bosques de cedros y sus curiosos habitantes, los monos. Y ya por fin empezamos a ver el color marrón de Marruecos y esos paisajes tan singulares de este país. Poco a poco nos adentramos en el sur de Marruecos, podíamos divisar la gran Cordillera del Atlas y a través del espectacular Cañón del Ziz, llegamos al desierto, nuestro destino y nuestro primer objetivo. Esa noche dormimos en Merzouga.

Tercer día

Dos del grupo montados en el buggy, en el oasis de Merzouga, Marruecos
Buggies por el Sáhara

Este día fue nuestra etapa de descanso, habíamos decidido pasar todo el día disfrutando de las dunas de Erg Chebbi. Para eso alquilamos unos buggies para navegar a través de las dunas y os puedo decir que nos lo pasamos como niños, disfrutamos un montón. Después de los buggies y para hacer hora para comer, fuimos a visitar el lago de Merzouga, que si ya es curioso que haya un lago en mitad del desierto no fue menos curioso encontrar un viejo pero bien mantenido “cuatro latas” (Renault 4) convertido en cafetería.

Vista exterior de un hotel de Jaimas en el Desierto del Sáhara, Marruecos

Después de comer nos recogieron con un 4x4 y volvimos a cruzar de nuevo las dunas hasta los Campamentos de Jaimas en mitad del desierto. Ni que decir tiene que si por la mañana habíamos disfrutado con las dunas de arena, por la tarde con el 4x4 fue otra experiencia inolvidable, parecía que estábamos participando en el Dakar. Pero el plato fuerte del día vendría la atardecer cuando el todo terreno se detuvo en lo alto de una de las dunas para presenciar la puesta de sol en el desierto. Fue algo mágico que recomiendo a todo el mundo que visite el desierto.
Después de contemplar la puesta de sol, continuamos trayecto por las dunas hasta nuestro campamento de jaimas, donde nos recibieron con un té, nos instalamos en nuestra jaima. nos sirvieron una suculenta cena y después nos sentamos alrededor del fuego, bajo las estrellas del desierto y tuvimos una auténtica noche bereber con sus tambores y cánticos. Este día fue inolvidable.

El grupo junto al 4x4 en la cima d euna duna al atardecer
Majestuosa puesta de sol sobre las dunas en el Sáhara, Marruecos
par de bereberes cantando y tocando los tambores en la hoguera en el hoyel de jaimas por la noche, el Sáhara, Marruecos

Cuarto día

Las cuatro motos del grupo con el lago en Merzouga, Desierto del Sáhara, Marruecos
Gara Medouar

A la mañana siguiente, volvimos a cruzar las dunas hasta Merzouga para recoger las motos y continuar el viaje. Hoy teníamos una ruta larga pero por el camino teníamos tres platos fuertes del viaje, el primero era la Cárcel Portuguesa o Gara Medouar, su nombre real y más tarde visitaríamos las gargantas del Todrá y del Dades, para acabar nuestra ruta en la ciudad de Ouarzazate.

Vista panoramica de la Cácel Portuguesa, o Gara Medouar, Marruecos
La primera parada era en Gara Medouar, La Cárcel Portuguesa. Aunque el origen de su nombre no está claro, sí que es una parada obligada ya que es una formación geológica espectacular que tiene forma de U y que se cierra con un gran muro de piedra construido por el hombre. Si accedes al interior puedes subir hasta la parte más alta desde donde se disfrutan de unas vistas incomparables, tienes a la vista la inmensidad del desierto. La cárcel portuguesa también es famosa porque ha servido para el rodaje de películas famosas como La momia, El príncipe de Persia o como guarida del villano en Spectre de James Bond.
Fotograma de la película La Momia en La Cárcel Portuguesa
Fotograma de la pélicula El Príncipe de Persia en Gara Medouar
Fotograma de la película Spectre de James Bond en Gara Medouar
Las gargantas del Todra y Dades
La siguiente parada es en la garganta del Todra y durante la travesía para llegar a la gargantas, podemos disfrutar de un magnífico paisaje repleto de palmerales y campos fértiles además de ver múltiples Kasbash y pueblos de color rojizo. En algunos lugares tan solo unos 30 metros separan una pared de la otra y llegan hasta más de 100 metros de altura a cada lado del río, que discurre con aguas cristalinas de las montañas del Atlas.
La garganta del Dades es parecida a la del Todra hasta de llegar donde se estrecha y se cierran las los acantilados. Conforme nos acercamos, discurrimos por el valle que forma el río Dades, también con palmerales y pueblos de color rojizo pero en esta garganta, el plato fuerte se encuentra al final cuando la carretera serpentea entre las paredes con múltiples curvas de 180 grados hasta llegar a un famoso mirador desde donde contemplas esta subida espectacular y que por supuesto está llena de motos.
Selfie con el casco de moto y la garganta del Todra en el fondo, Sáhara, Marruecos
Vista desde abajo de la garganta del Todra, Sáhara, Marruecos
Garganta del Dades y la carretera que discurre por ella, Sáhara, Marruecos
Foto mía y de fondo la carretera descendiendo por la garganta del Dades, Sáhara, Marruecos
Foto de la ciudad de Ouarzazate y su paisaje, Sáhara, Marruecos
Ouarzazate

Al final del día llegamos a Ouarzazate, ciudad donde dormimos y repusimos fuerzas para el día siguiente cruzar el Atlas y llegar a Marrakech. El paso de las montañas del Atlas se hace a través de una sinuosa carretera que sube a la parte más alta de las montañas para luego hacer un vertiginoso descenso por una carretera en muy buenas condiciones, que nos permitieron disfrutar de la conducción y llegar a buena hora a la ciudad de Marrakech.

Quinto día

Vista de la fachada y la torre de la mezquita en Marrakech, Marruecos
Marrakech

En esta gran ciudad de Marruecos pasamos toda la tarde descubriendo sus callejuelas y su caos hasta llegar a la plaza de Djemaa el Fna, que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El gran bullicio y el caos por todos las calles nos sorprenden pero a la vez lo disfrutamos, todo está lleno de tiendas de artesanía de ropa y de todo lo que te puedas imaginar La famosa plaza de Djemaa el Fna también está llena de puestos de todo tipo y curiosamente al atardecer, se transforma al sustituir la gran mayoría de las los puestos por otros de comida. Si durante el día la plaza tiene un ritmo vibrante y exótico por la noche esto se multiplica, Marrakech es una ciudad del sur de Marruecos que no te puedes perder.
Esa noche dormimos en el Riad Taghia, un alojamiento muy recomendable, que había abierto hace poco tiempo una gran amiga mía de la juventud y me sorprendió cuando me dijo que se había embarcado en esta aventura del Riad en Marrakech. Los Riad son antiguas casas marroquíes reconvertidas en pequeños hoteles y es una opción muy buena para dormir en Marrakech.

Selfie con turbante puesto en el mercado de Marrakech, Marruecos
Selfiue con gorra en una calle concurrida de Marrakech durante el día, Marrakech, Marruecos
Habitación doble de un hotel Riad en Marrakech, Marruecos

Sexto día

Rabat, Tánger y vuelta a España
Al día siguiente nos tocaba poner rumbo hacia el norte pero no sin antes dirigirnos hacia la costa atlántica para hacer una visita a la localidad de Esauira y desde ahí coger la autovía que nos conduciría al final del viaje. Hicimos varias paradas, una de ellas en la ciudad de Rabat la capital de Marruecos y otras en las ciudades costeras de Kenitra y El Yadida, dos ciudades con grandes playas y muy turísticas. El viaje fue un poco movido debido al fuerte viento y las tormentas de arena que se levantaban por la autovía pero al final llegamos a la ciudad de Tánger, una ciudad que me sorprendió por su tamaño ya que es la segunda ciudad más grande de Marruecos después de Casablanca. Al día siguiente embarcamos en el puerto de Tánger-med para volver a España y finalizar nuestra aventura por Marruecos.
Las cuatro motos del grupo en medio de la ruta por el Sáhara hacia el Atlántico, Marruecos
El grupo descansando en una duna, desierto del Sáhara, Marruecos
Todo el grupo congelado en el aire saltando en una duna en el desierto del Sáhara, Marruecos

Mapa de ruta por Marruecos

Vlog ruta por Marruecos

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